Centrales térmicas

compromiso ambiental

Agua y Vertidos

El agua es un bien que hay que proteger, pues es indispensable para la supervivencia y el desarrollo del ser humano, esencial para la vida e imprescindible para gran número de actividades y procesos industriales.

Otros centros productivos con grandes consumos de agua son las centrales térmicas, tanto de Carbón como los Ciclos Combinados de gas.

EDP en España tiene las siguientes instalaciones de este tipo:

  • Central Térmica de Carbón y Central Térmica de Ciclo Combinado de Soto de Ribera: mediante una Comunidad de Usuarios, ambas centrales disponen de agua para la refrigeración de las unidades y para la producción de agua desmineralizada del ciclo agua-vapor, a través de una captación de agua superficial en el río Nalón, autorizada por Confederación Hidrográfica del Cantábrico.
  • Central Térmica de Aboño: dispone de una captación de agua de mar en las instalaciones de El Musel, debidamente autorizada por la Autoridad Portuaria de Gijón.
  • Central Térmica de Ciclo Combinado de Castejón: dispone de una captación superficial en el río Ebro, autorizada por la Confederación Hidrográfica del Ebro, y de una balsa de emergencia, que le permite la operación en períodos de fuerte estiaje sin necesidad de nuevos aportes, garantizando la disponibilidad aguas abajo para riego y consumo.

La mayor parte de este agua, exceptuando las pequeñas pérdidas por evaporación en las torres de refrigeración, es devuelta al medio original en condiciones físico-químicas que no lo alteran y que permiten su reutilización por los usuarios aguas abajo. El principal impacto de este vertido es un posible incremento de la temperatura del río, efecto que se mitiga en las torres de refrigeración donde el agua se enfría en contacto con el aire generando una llamativa columna de vapor de agua.

El resto de aguas industriales de estas centrales se vierten tras el correspondiente tratamiento en una planta de efluentes, lo que garantiza el cumplimiento de los parámetros establecidos en cada una de las autorizaciones de vertido existentes y el mantenimiento de la calidad del medio receptor.

En este sentido, el buen estado de las masas de agua no haría necesario la concertación de nuevos caudales ecológicos, si bien la nueva Planificación Hidrológica somete alguno de ellos a revisión, lo que supone una restricción sujeta a análisis coste-beneficio medioambiental teniendo en cuenta el carácter fundamental de la energía hidroeléctrica para garantizar el suministro eléctrico y la calidad de éste.