Acuerdos Internacionales

compromiso ambiental

Cambio Climático

El progresivo calentamiento de la superficie terrestre provocará impactos en la disponibilidad del agua, en los ecosistemas, en los alimentos, en las costas y en la salud.

Para dar respuesta a las incógnitas sobre el cambio climático, en 1988 se creó el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático), formado por un conjunto de expertos de todos los países cuya misión es estudiar y dar información neutral sobre las causas y las consecuencias del cambio climático.

Aproximadamente cada 5 años emiten un informe sobre sus hallazgos, y es de resaltar cómo ha evolucionado en los mismos la certeza que tienen sobre la influencia de la actividad humana en el calentamiento global, de modo que en su última publicación en 2014, se habla ya de un 95%.

A raíz de su primer informe, se crea en 1992 el primer grupo de trabajo mundial para luchar de forma conjunta contra el cambio climático (la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, CMNUCC), que anualmente se reúne en lo que se conoce como Conferencia de las Partes, COP. Los resultados más destacados de estas COP desde 1992 han sido:

  • El Protocolo de Kioto se firmó en Japón el 11 de diciembre de 1997, y las reglas detalladas del mismo se acordaron en Marrakech, en 2001.
  • Entró en vigor el 16 de febrero de 2005, con la ratificación por parte de Rusia que permitió alcanzar la condición necesaria (55 países cuyas emisiones sumen al menos el 55% del total de las de los países desarrollados).
  • El primer periodo de cumplimiento empezó en 2008 y terminó en 2012.
  • En Doha, Qatar, el 8 de diciembre de 2012, se adoptó la “Enmienda de Doha al Protocolo de Kioto”. La enmienda incluye nuevos compromisos para los países del Anexo I del PK (países desarrollados) que estén de acuerdo en mantener compromisos para el segundo periodo de cumplimiento: 2013-2020. Además, se estableció un calendario de negociación del nuevo régimen climático para más allá de 2020 y se sentaron las bases para trabajar en la implementación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto. Con ello se acordaba un calendario para avanzar en la adopción, en 2015, de un nuevo acuerdo internacional jurídicamente vinculante para todas las Partes que entrase en vigor en 2015. El calendario de Doha establecía tener disponibles, a finales de 2014, los principales elementos de un texto de negociación que daría formato al nuevo Acuerdo y que se adoptaría en la Cumbre de París.
  • 2013-2020: Segundo periodo de cumplimiento. Compromiso de reducción de las emisiones de gases efecto invernadero en un 18% con respecto a 1990 a finales de 2020. Los países industrializados que han aceptado compromisos son Australia, Islandia, la Unión Europea, Nueva Zelanda, Suiza, Mónaco, Noruega y los países en transición a una economía de mercado son Ucrania, Kazakstán, Bielorrusia y Croacia. Suman el 14% de las emisiones mundiales.
  • 2020-en adelante: Nuevo Acuerdo de París, que incluye mitigación, adaptación, financiación, desarrollo y transferencia de tecnología, fortalecimiento de capacidades y transparencia de acción y apoyo.
alteraciones climaticas

El Acuerdo de Paris

La Cumbre del Clima de París ha llegado a un acuerdo histórico, que sin ser lo que muchos querían, ha sido mucho más de lo que todo el mundo pensaba que se podía alcanzar.

La negociación del Acuerdo Internacional sobre Cambio Climático se desarrolló en París desde el día 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre de 2015, fecha en la que por fin se alcanzó un texto de consenso aprobado por todas las Partes.

El objeto del acuerdo es reforzar la respuesta mundial a la amenaza de cambio climático, y para ello se recoge el compromiso concreto de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5ºC.

El texto consta de dos partes: un Acuerdo con fuerza legal que incluye la obligatoriedad de ser transparentes y de comunicar los objetivos de reducción que cada parte asume (estos objetivos se conocen como INDCs, “Intended Nationally Determined Contributions”), y una Decisión no vinculante que recoge de manera detallada los aspectos técnicos que hay que desarrollar de aquí a 2020 para poder poner el acuerdo en marcha en dicho año. En resumen, la mayoría de los aspectos relacionados con Procedimientos son legalmente vinculantes (están en el Acuerdo), mientras que los elementos sustantivos, (incluidos los objetivos específicos de los INDCs), no serán legalmente vinculantes (están en la Decisión).

El acuerdo contiene todos los elementos necesarios para construir una estrategia mundial de lucha contra el cambio climático:

Mitigación: Más de 190 países que suman el 95% de las emisiones mundiales han presentado sus contribuciones nacionales (objetivos de reducción), pero en balance global estas reducciones conducirían a un incremento de temperatura entre 2,7ºC y 3,5 ºC, por lo que el éxito del Acuerdo de París dependerá de que consiga que las Partes aumenten la ambición de sus acciones y se reduzca así este incremento al objetivo 2ºC/1,5ºC.

Adaptación: el acuerdo recoge el objetivo de mejorar la capacidad de adaptación y reforzar la resiliencia (capacidad de superar la adversidad), reduciendo así la vulnerabilidad al cambio climático. Cada país debe remitir periódicamente su Plan de Adaptación, con sus prioridades y necesidades financieras.

Financiación: en el acuerdo aparece la obligación legal de los países desarrollados de seguir financiando a los países en desarrollo el coste de las infraestructuras necesarias para proteger a la población del impacto del cambio climático en los países más vulnerables. Los países desarrollados se comprometen a proporcionar el apoyo financiero que habían comprometido en 2009 (100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020).

Transferencia de tecnología: La transferencia de tecnologías fue un incentivo de los países en desarrollo para participar en el primer acuerdo mundial sobre cambio climático ya en 1992. Los países más ricos aceptaron entonces promover, financiar y transferir tecnologías a los países en desarrollo por su mayor contribución al problema del cambio climático y su mayor capacidad para afrontarlo. Sin embargo, este tema ha estado casi paralizado, y el nuevo Acuerdo lo refleja, acordando crear una metodología que facilite dicha transferencia.

El acuerdo entró en vigor el 4 de Noviembre, una vez ratificado por más del 55% de las partes que suman a su vez más del 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.