El Rey preside la conmemoración del centenario de la Central de La Malva

Viernes 22, Septiembre 2017

Su Majestad el Rey, Felipe VI, ha presidido el acto conmemorativo del centenario de la central hidráulica de La Malva, en Somiedo. La instalación de EDP es la primera gran central de generación de energía eléctrica de Asturias.

Felipe VI ha visitado la central acompañado del ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal; el presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández; el presidente de la Junta General del Principado de Asturias, Pedro Sanjurjo; el delegado del Gobierno en el Principado de Asturias, Gabino de Lorenzo; el alcalde de Somiedo, Belarmino Fernández; el presidente del Consejo de Administración Ejecutivo de EDP, António Mexia; el presidente de EDP España, Manuel Menéndez; el consejero delegado de EDP España, Miguel Stilwell d'Andrade; y el director de Generación de EDP España, Miguel Mateos.


La Malva es el origen de EDP en España. Se levanta en pleno corazón del Parque Natural de Somiedo y se trata de una de las pocas centrales eléctricas del mundo situada en una Reserva de la Biosfera, declaración que recibió este entorno por la Unesco en el año 2000.


Los recursos naturales que ofrece la región son idóneos para la producción energética, por lo que se posicionó, desde su puesta en funcionamiento en 1917, entre los principales centros industriales de la Península Ibérica. Es, además, la primera central hidroeléctrica en la que trabajó una mujer.


Su Majestad ha recorrido las diferentes zonas de La Malva. Su visita ha comenzado en la sala de máquinas, donde se encuentran los cuatro grupos generadores de la central, que suman una potencia que alcanza los 12 MW.


En sus primeros cien años, La Malva ha generado más de 3 millones de megavatios hora. Su producción media anual, 35.000 MWh, se traduce en el consumo de 10.000 hogares.


En la sala de control, el Rey ha conocido cómo se integra la tecnología más moderna en una instalación centenaria. Desde este punto se gestiona, entre otros elementos de la instalación, el funcionamiento de los cuatro grupos generadores que están automatizados, por lo que también pueden operarse en remoto.


El Rey también ha estrenado las visitas a la exposición que alberga la central. Instalada en las antiguas viviendas del director y empleados, consta de diferentes salas con paneles que explican la llegada de la electricidad y su importancia para el desarrollo económico y social, tanto de Somiedo como de Asturias, el proyecto, construcción y puesta en funcionamiento de La Malva, así como los principales hitos que han marcado la historia de la energética EDP en España.


En una de las salas de la exposición se reproduce un vídeo que resume la historia de La Malva. Está protagonizado por los propios empleados de la compañía, con recreaciones de la época que reflejan los momentos más destacados del origen y ejecución de la instalación.


La zona del antiguo taller ha sido otra de las estancias de la exposición que ha visitado Felipe VI. Al estar situada en una zona alejada y de difícil acceso, La Malva contaba con un taller que le permitía ser autosuficiente frente a pequeñas reparaciones. En la exposición pueden verse distintas máquinas y herramientas de la época, tanto de La Malva como de otras instalaciones del Grupo.


El recorrido en el taller finaliza en una zona con un simulador de una sala de control, que permite conocer cómo se arrancan y paran los grupos generadores de La Malva.


Las visitas a la central y a la exposición del centenario están abiertas al público, dentro del programa de visitas de la Fundación EDP. Las solicitudes se realizan a través de la página web de la compañía


El acto conmemorativo del centenario de La Malva ha concluido con la puesta en marcha del grupo 2. Felipe VI ha arrancado esta unidad desde el pupitre de control original, que se mantiene en la sala de máquinas.


El presidente del Consejo de Administración Ejecutivo de EDP, Antonio Mexia, ha agradecido la visita de Su Majestad el Rey, destacando que "la celebración de estos cien años son una muestra de la importancia de la energía en el desarrollo de la sociedad. Este proyecto para el aprovechamiento respetuoso de los recursos naturales también resume bien cómo nos gusta hacer las cosas y por qué esta central es importante dentro de EDP. Por esta utilización respetuosa de los recursos nuestro grupo es líder mundial del Dow Jones Sustainability Index".


Mexia también ha afirmado que "desde hace décadas, EDP tiene un papel destacado en el mercado ibérico de la energía, donde la estabilidad regulatoria para negocios como las redes inteligentes de energía o las fuentes renovables es fundamental para su desarrollo. EDP quiere mantener su rol en el mercado ibérico en igualdad de oportunidades y condiciones. Nuestra apuesta por el mercado español es contundente, con más de 10.000 millones de euros de inversión en poco más de una década.


Ha concluido su intervención señalando que "casi un siglo después, otras grandes ideas continúan ayudando a nuestro grupo a ser un líder mundial en energías renovables, con base aquí. Sin olvidar que es necesario también incorporar al cambiante panorama actual la estabilidad para las centrales que dan respaldo a la apuesta por las energías renovables."


Un proyecto titánico y necesario


La construcción de La Malva se enmarca en un contexto en el que Asturias demanda más energía eléctrica, al mismo tiempo que se espera un fuerte crecimiento industrial. Y La región es un lugar idóneo para construir una central hidroeléctrica, tanto por la cantidad de agua como por los importantes desniveles.


Policarpo Herrero y José Tartiere son los artífices del proyecto de La Malva, dos visionarios asturianos que ven las grandes posibilidades que ofrece la energía hidroeléctrica en la región. Para conseguirlo, cuentan con el ingeniero Narciso Hernández Vaquero, con quien ya habían alcanzado éxitos como el primer abastecimiento de agua potable para Oviedo.


La central se proyecta entre 1912 y 1913, si bien en 1907 comienza a estudiarse la posibilidad de aprovechar los ríos y lagos somedanos para la generación eléctrica.


El proyecto de la central supuso llevar una tecnología pionera para su época al corazón de la naturaleza asturiana, ayudando a su desarrollo sostenible, siempre con el máximo respeto por la preservación del entorno, objetivo que sigue siendo una prioridad.


La construcción de la instalación se enfrenta a distintas dificultades. A principios del siglo XX, Somiedo es un territorio casi inexplorado. La falta de caminos, el accidentado terreno y la dureza del invierno suponen un esfuerzo inimaginable para afrontar el proyecto. Con todo ello establecen cuatro años para su construcción.


A estos inconvenientes hay que sumar un hito importante, la Primera Guerra Mundial, que dificulta la entrega de distintos elementos de la instalación.


A pesar de estas dificultades cumplen el plazo previsto. El 9 de septiembre de 1917, la central hidráulica de La Malva -o la fábrica luz como también era conocida- comienza a generar energía eléctrica, con la entrada en funcionamiento del primero de sus cuatro grupos.


Comprobada la rentabilidad del proyecto, el 1 de enero de 1920 se constituye la Sociedad Anónima "Hidroeléctrica del Cantábrico - Saltos de Agua de Somiedo", hoy EDP.


La materia prima: el agua de Somiedo


Para generar energía eléctrica, La Malva se alimenta desde diferentes puntos. Toma las aguas procedentes de los ríos Valle y Saliencia, así como de los lagos Valle, Calabazosa y Cueva, la laguna de Cerveriz y los arroyos de La Braña y Sousas. Todos ellos conectados, algunos de forma natural y otros mediante canales de longitudes variadas, desde 1,6 kilómetros a más de 11 kilómetros.


El edificio


El edificio de la central de La Malva consta de dos cuerpos diferenciados, con la misma longitud y ancho, pero diferentes alturas. El más bajo alberga los cuatro grupos generadores. El más alto está dividido en cuatro partes y tres plantas, destinadas a distintas instalaciones como celdas de transformación, subestación eléctrica interior y equipos auxiliares. En su origen, el director de la central también vivía en esta zona.


La estructura del edificio está levantada sobre roca. Los muros exteriores de mampostería siguen el modelo arquitectónico industrial de la Inglaterra de principios del siglo XX.


Estos primeros cien años de funcionamiento de la central hidráulica de La Malva refuerzan la apuesta del Grupo EDP por el mercado ibérico y las energías renovables, actividad en la que es uno de los líderes mundiales.


Además de esta instalación, la compañía cuenta con otras diez centrales hidráulicas en Asturias y el 50% de la central de Salime. Entre todas suman una potencia de 433 MW.


Su presencia en España como generador, distribuidor y comercializador de electricidad, gas y servicios, convierten a la compañía en uno de los principales operadores de energía del país. Su actividad genera más de 10.000 empleos.


Igualmente, la energética mantiene un fuerte compromiso con Asturias. EDP es uno de los principales motores económicos de la región. Aporta más de 800 millones al PIB asturiano y destina casi 500 millones de euros anuales a compras a proveedores.